domingo 21 de marzo de 2010

¿Barres tu banqueta?¿Amas a tu familia?

La justicia requiere que todo mundo tenga suficiente para comer. Pero también requiere que todo  mundo deba contribuir a la producción de alimentos. - Elias Canetti.
Nuevo León se ha convertido en un conato de Sarajevo, dónde salir a la calle bajo una lluvia de balas y explosiones es lo cotidiano. Cuando cursé la secundaria se dio el conflicto de Kuwait y temí por la seguridad de México al tener de vecino al promotor de dicha guerra del Golfo Pérsico; pensé que viviríamos momentos espeluznantes, que tendríamos nuestra noche trágica al estilo Londres. Nada pasó.

Que equivocado estaba al pensar que nada había pasado, cuando en realidad tenía ya décadas pasando por debajo de nuestras narices y enfrente de nuestros ojos, pero al ser un adolecente ni atención prestaba y solo de vez en cuando oía en la mesa que mi abuelo hablaba de un tal Caro Quintero. Ya en preparatoria aprendí superficialmente sobre las guerrillas de los 60’s y 70’s, la ignominia de garantías individuales que vivían los estudiantes. Nada que una buena Olimpiada y un Mundial de Fútbol no callaran. 

40 años han pasado, como sociedad hemos perdido o se nos ha quitado a a base de secuestros y desaparecidos, la habilidad de protestar, exigir al gobierno que elegimos. Nos organizamos para que transmitan por señal abierta los partidos de futbol, pero no nos ponemos de acuerdo para educar a los adultos en que el futuro de México no son los jóvenes o niños, sino los padres y mayores que los educamos e influimos en ellos. Hemos delegado esa tarea a los medios de comunicación e instituciones educativas, porque nada más cómodo que pasar la estafeta del futuro de México a la juventud.

Ya tenemos varios años pagando la factura de nuestros errores y de los fracasos de nuestros padres y madres. ¿Qué vamos a hacer? ¿Queremos seguir pagando el importe de un producto que no deseamos? ¿Seguiremos esperando un Mesías?

El factor de cambio que se requiere es en realidad muy poco. Si entramos en conciencia que llevamos años encubando un manojo de maleantes y entendemos que será un proceso lento y doloroso el quitarnos de encima las mañas adquiridas, podremos comenzar dicho cambio. Una persona es lo que se necesita, y esa persona es cada uno de nosotros haciendo lo que se tiene que hacer, barrer nuestra banqueta.

¿Cuántos de nosotros hemos dejado de limpiar nuestra banqueta, cuántos hemos delegado esa función a la naturaleza misma, al intendente del edificio, a mozo o la chica de la limpieza? Pues así como hemos dejado de hacer algo tan mínimo y significativo, hemos dejado que otros hagan nuestra chamba.  Esta pequeña metáfora hay que aplicarla a todas las acciones diarias que realizamos, desde literalmente barrer la banqueta de nuestra vivienda, hasta actuar de tal forma que ayudemos a mejorar nuestro entorno social.

¿Cuántas acciones realizas al día que atentan contra nuestro entorno social? La corrupción, el consumismo, la contaminación, el consumo de drogas legales e ilegales, la compra de material “pirata”, apuestas en casinos legales y clandestinos, la pasividad con la que aceptamos cualquier porquería televisiva o noticiosa. Todo ello nutre de manera directa o indirecta la decadencia social y de allí se alimentan los jóvenes y niños, de ver que aceptamos dichas prácticas. ¿Cómo porqué nos vamos a quejar de algo que nosotros provocamos?

No hay un manual para gobernar un pueblo, no hay un instructivo para deshacer olas de violencia y terrorismo, por más que se diga que siguen un método. Lo que si existe es la capacidad de la sociedad de responde de tal manera que modifiquemos conductas. No hablo de un mundo utópico pues ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre, más nada nos cuesta dejar a un lado el acudir a casinos que además de empobrecernos y crear un vicio, alimenta a la corrupción en el gobierno, genera fondos para las cédulas del crimen y lo peor, destruyen familias. Cosas tan simples como procurar realizar una o dos comidas con la familia, ya sea a medio día o la cena, hacer un máximo esfuerzo por convivir, por enterarse de qué es lo que pasa con nuestros padres e hijos, cuales son las actividades  y amistades, cuáles son sus preocupaciones y ocupaciones. Ser Padres y Madres significa  encabezar la familia, y es difícil encabezar algo que no se conoce y para los hijos es imposible seguir si no hay líderes. Les puedes comprar videojuegos, celulares costosos y ropa de marca, pero los valores se transmiten no se entregan en empaques plásticos.

Tomen en cuenta que cada delincuente cuando menos es hijo de alguien, ¿dónde estuvo la familia en su formación?  Sí, el Gobierno es mayormente responsable al no ser capaz de generar las oportunidades sociales y económicas para evitar que las personas busquen el éxito de manera negativa, mas ¿quién es el gobierno? Volvemos a: son hijos, padres, hermanos, primos, parientes de alguien más. EL NÚCLEO FAMILIAR es la respuesta para barrer nuestras banquetas. Cuanto más unidos estemos como familia, sin importar el tamaño de la misma, cuanto más contacto e interés tengamos por nuestro entorno familiar seremos consientes de cuidar nuestro entorno social, pues él mismo afecta a nuestros seres queridos.

No hay que tener un doctorado en sociología o economía para pensar un poco y saber de dónde venimos, para recordar que hace miles de años éramos unos monos peludos que vivíamos en cuevas en un núcleo familiar y que el líder cuidaba a su manada, tal como lo hacen los animales. Ser líder de familia no es dominar al resto e imponer ideas, creencias y costumbres, ser líder es proteger el bienestar común, hacer prevalecer el respeto y premisas universales como la causa y efecto, donde toda conducta negativa tiene una consecuencia.

¿Realmente hemos evolucionado tanto que se nos ha olvidado el para qué evolucionamos? Seguimos creyendo que poseer un pedazo de tierra, pelear con la tribu vecina y tener el garrote con clavo más puntiagudo es lo más importante.

Ya no vivimos en el País de No Pasa Nada, no somos adolescentes que no nos damos cuenta, de nuevo están matando a nuestros estudiantes, de nuevo tratan de engañarnos con espejitos y Estadios de Fútbol.

Amigos, tomen esto como una invitación a ser consientes, qué hacemos en la calle de parranda hasta las 4a.m., que hacemos oyendo a Alcaldes pedantes y Gobernadores chupa dedos, qué hacemos apostando en casinos, exponiendo nuestras vidas en la línea de fuego.

Realmente queremos un “toque de queda”, para qué obligar a las autoridades, tomemos la iniciativa, realmente hay algo importante que hacer fuera de casa después de las 10p.m., verdaderamente la copita de vino, las palomitas del cine y el chiste viejo del compadre borracho vale la pena para arriesgar la vida. Es imperante que nuestros hijos tengan videojuegos, teléfonos celulares de última generación y automóviles de un cuarto de millón de pesos que más que darles un estatus social los pone en la mira de la delincuencia. 

Necesitamos ver los personajes dantescos de la televisión como “mayito”, “tiempo mágico”, “chavana” o “maciel”, sienten que hay algún aporte cultural que enriquezca nuestra existencia. Urge salir de vacaciones a la hermosa ciudad de Laredo, McAllen o posar para las cámaras de El Norte en la Isla del Padre y darle una galería fotográfica a los secuestradores. 

No se trata de volvernos paranoicos, se trata de usar el sentido común. Es tonto pensar en preguntas como ¿qué tanto hemos ayudado a que todo esto suceda? cuando la respuesta es tan clara  -hemos puesto todo de nuestra parte para que así sea- Reflexionar, aceptar los errores y comenzar el factor de cambio. Poner en una lista todo lo que no nos gusta, y qué podemos hacer para cambiarlo. No se vayan tan lejos con cuestiones macro económicas, comiencen por situaciones inmediatas, y soluciones factibles sin pretensiones, las A.C. y ORGs son simples vehículos y mamparas políticas. No necesitas un acta constitutiva para barrer tu banqueta.

Me he pasado la mejor parte de mi vida desenmascarando al hombre tal como aparece en las civilizaciones históricas. He analizado y desmenuzado el poder tan implacablemente como mi madre los pleitos de su familia. Hay pocas cosas malas que no tuviera que decir del ser humano y de la humanidad. Y, sin embargo, el orgullo que siento por ellos sigue siendo tan grande que sólo odio verdaderamente una cosa: su enemigo, la muerte. Elias Canetti.